DENTISTAS
Consejos y prevención
Consejos y prevención
La prevención dental en pacientes cardíacos se centra en reducir la inflamación sistémica y las bacterias bucales para prevenir infecciones como la endocarditis y controlar los riesgos asociados con las enfermedades cardiovasculares.

Reforzar técnica de cepillado diario e higiene interdental

Colutorio antiséptico preprocedimental

Control de la enfermedad periodontal

Pautar visitas de control periódicas al dentista

Antibioterapia profiláctica solo cuando esté indicada

Manejo de problemas de xerostomía

Coordinación con médico o cardiólogo

Promover deshabituación tabáquica
REFUERZO DE LA HIGIENE ORAL
El microbioma oral es una comunidad muy compleja que alberga más de 700 especies de bacterias, principalmente de los géneros Streptococcus, Porphyromonas, Fusobacterium y Veillonella. Estos microorganismos pueden formar biopelículas, como la placa dental, que, en un equilibrio saludable, pueden ofrecer protección contra patógenos dañinos. Sin embargo, cuando se altera este equilibrio, estos microbios pueden contribuir a la aparición de enfermedades sistémicas, como las ECV.
En circunstancias normales, el microbioma oral es armonioso y favorece la salud bucodental y general. Sin embargo, factores como una mala higiene bucodental, el tabaquismo, una dieta poco saludable y afecciones médicas subyacentes pueden alterar este equilibrio y provocar disbiosis, en la que las bacterias nocivas pasan a ser dominantes, lo que aumenta el riesgo de padecer diversos problemas de salud. Numerosos estudios han demostrado la relación entre una mala salud bucodental y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
COLUTORIO ANTISÉPTICO PRE-PROCEDIMIENTO
El uso de colutorios antisépticos antes del procedimiento es una medida fundamental para el control de infecciones en entornos odontológicos, especialmente para pacientes cardiovasculares que pueden tener un mayor riesgo de complicaciones por bacteriemia. Estos enjuagues reducen significativamente la carga microbiana en los aerosoles y salpicaduras generados durante los procedimientos odontológicos, especialmente en aquellos que generan una mayor cantidad de aerosoles (tartrectomía, uso de instrumental rotatorio de alta velocidad, etc.).
CONTROL DE ENFERMEDAD PERIODONTAL
Los estudios sugieren que la inflamación crónica es un factor clave en las enfermedades cardiovasculares y que la microbiota oral puede desempeñar un papel importante en el desencadenamiento de la inflamación sistémica a través de dos vías principales. En primer lugar, las bacterias periodontales pueden invadir directamente el sistema cardiovascular, lo que provoca una disfunción endotelial, en la que se ve comprometido el revestimiento interno de los vasos sanguíneos y se pierde la función normal. En segundo lugar, la respuesta inmunitaria del organismo a estas bacterias puede verse sobreestimulada, lo que da lugar a una inflamación generalizada que desencadena el desarrollo de placas ateroscleróticas. Estas placas pueden obstruir el flujo sanguíneo, lo que aumenta el riesgo de infarto de miocardio, ataque cardíaco o accidente cerebrovascular. Los estudios han demostrado que los pacientes con enfermedad periodontal tienen un 28 % más de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco que aquellos que no padecen este tipo de problemas.
PAUTAR VISITAS DE CONTROL
Mantener una buena salud bucodental ayuda a controlar los riesgos cardiovasculares, ya que la enfermedad periodontal está relacionada con una mayor mortalidad, mientras que el cuidado dental proactivo previene infecciones que podrían requerir procedimientos cardíacos peligrosos y de urgencia. Los aspectos clave del cuidado dental para pacientes cardiovasculares incluyen:
- Prevención de infecciones sistémicas
- Control de la inflamación
- Atención coordinada: la colaboración entre cardiólogos y dentistas es esencial para gestionar de forma segura la atención al paciente
- Salud bucodental preventiva
ANTIBIOTERAPIA PROFILÁCTICA
Entre las numerosas cardiopatías existentes, es importante saber identificar aquellas que presentan un alto riesgo de endocarditis infecciosa. Entre las condiciones asociadas a un alto riesgo de endocarditis infecciosa (EI) se encuentran los antecedentes de EI, prótesis valvular (mecánica o bioprótesis) o anillo protésico, cardiopatías congénitas cianogénicas. Todas las demás cardiopatías (insuficiencia aórtica, insuficiencia mitral, estenosis aórtica, prolapso de la válvula mitral, bicúspide aórtica, comunicación interventricular, comunicación interauricular, etc.) no presentan un alto riesgo de endocarditis infecciosa. Todos los procedimientos que impliquen la manipulación de la encía, la pulpa o la región periapical del diente, o en caso de lesión de la mucosa oral (excepto en el caso de anestesia local o regional) son considerados procedimientos de alto riesgo en estos pacientes de riesgo de EI. El protocolo actual recomienda el uso de antibióticos profilácticos siendo la amoxicilina 2 g (50 mg/kg en niños) en dosis única una hora antes del tratamiento, el antibiótico de elección. En caso de alergia a betalactámicos, recurrir a azitromicina 500 mg (15 mg/kg peso en niños) en dosis única una hora antes del tratamiento.
MANEJO DE XEROSTOMÍA
La xerostomía, o sensación subjetiva de boca seca, es un efecto secundario muy común en pacientes con enfermedades cardiovasculares, principalmente derivado del tratamiento farmacológico crónico. Afecta la calidad de vida, dificultando hablar, masticar y tragar. Los medicamentos antihipertensivos y cardiovasculares son los principales causantes de la reducción del flujo salival:
Diuréticos: son los que generan mayor hiposalivación, llegando a afectar a casi el 100 % de los pacientes tratados.
Betabloqueantes: utilizados para el control de la tensión y frecuencia cardíaca.
Inhibidores de la Enzima Convertidora de Angiotensina (IECA): comunes para la hipertensión.
Bloqueadores de los canales de calcio: También asociados a la disminución de saliva.
COMBATIR EL SÍNDROME DE BOCA SECA

MANTENER LA BOCA HÚMEDA
El paciente con hiposalivación y boca seca debe hidratarse con agua abundantemente, sobre todo, después de las principales comidas. Se debe evitar el consumo de café y té porque reducen aún más la producción de saliva.

HIDRATAR LOS LABIOS
Es importante que los labios estén siempre bien hidratados. Para ello se puede recomendar usar algún hidratante labial, preferentemente que no sea un derivado hidrocarburo (totalmente prohibido en pacientes con problemas respiratorios).

MASTICAR CHICLE SIN AZÚCAR
Masticar chicle sin azúcar, a base de xilitol, ayuda a producir más saliva. Se puede recomendar al paciente su uso cuando se note incómodo por la falta de saliva.
COORDINACIÓN CON MÉDICO O CARDIÓLOGO
Los dentistas deben colaborar con los médicos y cardiólogos para coordinar la atención, especialmente para los pacientes con dispositivos implantados como marcapasos o válvulas cardíacas artificiales, que son más vulnerables a las infecciones dentales.
Son muchos los motivos por los que la colaboración interdisciplinar en estos pacientes es imprescindible. Por una parte, el dentista necesita saber en muchos casos el diagnóstico de la patología de base, su grado de gravedad, determinados parámetros analíticos, la medicación exacta del paciente, etc. Por otra parte, ante determinados procedimientos dentales previstos, necesitará confirmar con el médico responsable del paciente si pueden o no llevarse a cabo y en qué condiciones.
PROMOVER DESHABITUACIÓN TABÁQUICA
Promover la deshabituación tabáquica en pacientes con enfermedades cardiovasculares es una prioridad crítica, ya que el tabaquismo es una causa principal de morbimortalidad y dejarlo reduce el riesgo de infarto a la mitad en solo un año. Es evidente que el dentista, en su calidad de profesional sanitario, desempeña un papel en la deshabituación tabáquica. Este viene sustentado porque:
- Forma parte integrante de sus competencias profesionales.
- El dentista tiene una posición privilegiada en la deshabituación tabáquica.
Todo paciente fumador con enfermedad cardiovascular debe recibir consejo estructurado para dejar de fumar. Hoy se considera que el principal papel del dentista en la deshabituación tabáquica en pacientes cardiovasculares es el apoyo psicológico, y es preferible derivar al paciente a su médico responsable para completar el apoyo farmacológico.

